Apocalipsis Capítulo 19 – Alabanzas en el cielo y Las Bodas del Cordero

Estos versículos representan el clímax de la ira de Dios, cuando Jesucristo viene para destruir los ejércitos de las naciones del mundo.

  • Alabanzas en el cielo. Los himnos de gozo en el cielo (19.1-10): Aquí, una gran multitud celestial proclama cuatro veces, Aleluya. Esto como preludio de la venida de Cristo a la tierra. La palabra aleluya significa “alabanza a Jehová” y es una palabra muy usual en el AT. ¿Por qué se regocijan los cielos?. En el capítulo 18 los mercaderes y reyes de la tierra se lamentaron por la caída de Babilonia; pero aquí los cielos se regocijan. Babilonia era la fuente de todo engaño y confusión religiosa; había causado la muerte de multitudes de los santos de Dios, y ahora a sido destruida. A decir verdad, ¡la caída de Babilonia amerita tres aleluyas desde el cielo!. Parece que todas las voces de los cielos se unen para alabar a Dios porque Él es Dios y por que está en el trono. Omnipotente quiere decir todopoderoso.
  • Las palabras han llegado (v.7): Pudiera traducirse “se han completado“. La novia es ahora la Esposa (v.7) y la cena nupcial está servida. Es interesante que esta es la cena nupcial del Cordero y no del Rey ni del Señor. El título que Cristo quiere enfatizar por toda la eternidad es el de Cordero, porque habla de su amor por la iglesia y del precio que pagó para adquirirla. La Iglesia, por supuesto, debe prepararse para esta cena. Este lavamiento se hizo en el tribunal de Cristo, cuando se le quitó toda mancha y arruga (Ef.5:25-27). La Esposa va al cielo por la gracia de Dios y no por buenas obras. Pero una vez en el cielo, los creyentes serán juzgados en el tribunal de Cristo por su fidelidad en la vida y en el servicio. El v.8 indica que la Esposa se vestirá de la justicia de los santos, es decir, las acciones justas de los santos. Cristo nos recompensará de acuerdo a nuestra fidelidad y las recompensas que recibiremos serán el vestido de boda.

 

La Cena de las Bodas del Cordero y El Jinete del Caballo Blanco

 

  • Los ejércitos de Jesucristo desde el cielo (19.11-16): En 4.1 el cielo se abre para dejar entrar a la Iglesia; pero aquí el cielo se abre para que Cristo y sus ejércitos salgan en victoria. En su juicio, Cristo dijo que el Padre podía enviar legiones de ángeles para librarle; y aquí el Señor cabalga con los ejércitos de gloria que son, los santos del AT, la Iglesia y los ángeles (Mt. 25.31; 1 Ts. 3.13). En 6.1 el anticristo ha montado un caballo blanco, imitando a Cristo, pero aquí el “Fiel y Verdadero” (v. 11) cabalga para juzgar y hacer la guerra (Sal. 45). Esta descripción de Cristo es emocionante. Ya no monta un humilde asno, sino un feroz caballo de ataque. Sus ojos no están llenos de lágrimas como cuando contempló a Jerusalén; tampoco lleva la corona de espinas de mofa. En lugar de los azotes de sus enemigos lleva un vestido teñido en sangre que significa el juicio y la victoria. Mientras estaba en la tierra, sus seguidores le abandonaron; pero aquí los ejércitos del cielo le siguen en su conquista. Su boca no habla palabras de gracia (Lc. 4.22), sino la Palabra de victoria y de justicia (Véase Isaías 11.4). Aquí viene a reinar con vara de hierro (Sal. 2). No viene a llevar la ira de Dios en la cruz, sino a pisar el lagar de la ira de Dios en la batalla del Armagedón. Él es el Rey de reyes y Señor de señores. Tenga presente que los ejércitos del oriente se han reunido en Palestina para oponerse a la bestia y a sus ejércitos. Pero verán la señal del Hijo del Hombre en los cielos y se unirán para oponerse a Cristo.
  • El anuncio del juicio sobre la tierra (19.17-21: En estos versículos se ven dos cenas: la de las bodas del Cordero (v. 9) y la del gran Dios, Armagedón. La primera es tiempo de bendición y gozo; la segunda es tiempo de juicio y lamento. Toda la historia humana se mueve rápidamente hacia el Armagedón. El Ángel anuncia que los ejércitos de la tierra perderán la batalla. Es más, no habrá mucha batalla, por que Cristo destruirá a sus enemigos al instante (2 Ts. 1). Nótese la repetición de la palabra carne en esta, lo cual significa que el hombre es sólo carne y nunca puede tener éxito en su lucha contra Dios. La carne ha sido la fuente de problemas desde la caída de Adán. La carne no cambia; Dios la ha condenado. La carne nunca puede agradar a Dios. Que necedad que la carne luche contra Cristo! Incluso reyes, capitanes y fuertes (V. 18) no son contendientes para el Rey de reyes.

¿Cuáles son los ejércitos reunidos contra Cristo? Son los ejércitos de la federación de diez reinos de Europa, así como las fuerzas de los reyes de Oriente, Egipto y Rusia. Se reúnen en la llanura de Esdraelón en Palestina, el área que Napoleón llamó el campo de batalla más natural del mundo. El nombre Armagedón quiere decir Monte de Meguidó. Cristo destruye a los ejércitos con su Palabra, la espada que sale de su boca (Heb. 4.12). Los hombres no querían postrarse ante su Palabra ni recibir el evangelio; ahora deben morir por la misma Palabra. Los seguidores de la bestia son hombres marcados; la marca de la bestia en sus cuerpos los sella para el juicio seguro. Cristo no solo destruye los ejércitos de la bestia, sino que captura también a la bestia y al falso profeta y los arroja vivos al infierno. También prende a Satanás y lo arroja al abismo (20.1-3). Los profetas del AT escribieron respecto a esta batalla (Véase Isaías 63, Zacarías 14 y Joel 2-3).

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